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Siete días de Fez a Marrakech con la medina de Fez incluida y dos noches en la zona del desierto, en vez de pasar por las dunas y salir corriendo.
Las etapas de coche son cortas y queda tiempo real en cada parada, que es lo que diferencia este circuito de la ruta de cinco días.
Recogida en tu riad u hotel de Fez o en su aeropuerto. Te dejamos en Marrakech.
Entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana, según la temporada.
Siete jornadas con dos noches en Merzouga y etapas repartidas. Ningún día pasa de cinco horas de coche.
Te recogemos en tu riad o en el aeropuerto y dedicamos el día entero a la medina, sin coche. Fez el Bali es la mayor zona urbana sin tráfico del mundo: unos nueve mil callejones por donde todo se sigue moviendo a pie o en burro.
Vemos la madraza Bou Inania, del siglo XIV, con su cedro tallado y su yesería, y el patio de la universidad de Al Qarawiyyin, fundada en el año 859 por Fatima al Fihri y considerada la universidad en funcionamiento más antigua del mundo.
Subimos a las terrazas de los talleres de cuero para ver las curtidurías de Chouara desde arriba, con sus tinas de cal y de tinte natural, un sistema que apenas ha cambiado en mil años.
El resto del día es para los zocos, organizados por gremios desde la Edad Media. Cena y noche en un riad de la medina.
Salimos hacia el sur y en menos de una hora el paisaje cambia por completo. Paramos en Ifrane, la ciudad de montaña de tejados inclinados que aquí llaman la pequeña Suiza.
Seguimos hasta el bosque de cedros de Azrou, uno de los últimos cedrales del Mediterráneo, donde paramos junto al Cedro Gouraud y suelen verse macacos de Berbería.
Cruzamos el Medio Atlas por Midelt y bajamos al valle del Ziz, un palmeral de decenas de kilómetros encajado entre paredes rojas, con un mirador desde el que se ve el río perderse entre las palmeras.
Cena y noche en la zona de Erfoud.
Mañana en Erfoud, capital del fósil, y en Rissani, levantada sobre las ruinas de Sijilmasa, de donde partían las caravanas del oro hacia Tombuctú.
Si coincide con día de zoco, domingo, martes o jueves, recorremos el mercado, uno de los pocos que siguen siendo de la gente del lugar. Comemos medfouna, la empanada rellena que se hornea enterrada en arena caliente.
A media tarde llegamos a Merzouga, dejamos el equipaje y cambiamos el coche por el dromedario para entrar en las dunas de Erg Chebbi, que alcanzan los ciento cincuenta metros.
Una hora larga de caravana hasta el campamento, con tiempo de subir a una duna para la puesta de sol. Cena bereber, tambores junto al fuego y noche en jaima.
Nos levantamos antes del alba para ver salir el sol sobre el erg, el momento que casi todo el mundo recuerda del viaje. Volvemos al pueblo en dromedario y desayunamos en el hotel, con tiempo de ducharte y descansar.
Hoy no hay etapa larga. Según la época nos acercamos al lago Dayet Srji, la laguna estacional donde en primavera se paran los flamencos, y visitamos Khamlia, el pueblo fundado por descendientes de esclavos subsaharianos donde se toca música gnawa en directo.
Podemos parar en un campamento nómada de la zona a tomar té y, si te apetece añadir algo de acción, la tarde admite una excursión en 4×4 por el erg o un rato de quad.
Segunda noche en la zona de Merzouga, en hotel o en campamento, como prefieras.
Salimos hacia el oeste por el desierto de piedra hasta Tinghir, un oasis largo y estrecho de palmeras encajado entre montañas peladas. Damos un paseo por el palmeral y por el viejo ksar de adobe que lo domina.
A pocos kilómetros entramos en las gargantas del Todra: trescientos metros de pared vertical y un paso de apenas diez metros por donde corre el río. Caminamos por el fondo del cañón, a la sombra.
Al ser una etapa corta queda tarde libre para subir un poco más por el valle, donde el turismo desaparece y solo quedan huertas y pueblos bereberes.
Cena y noche en la zona del Todra o del Dades.
Por la mañana subimos por el cañón del Dades, con sus revueltas en zigzag y las formaciones de roca erosionada que aquí llaman dedos de mono.
Seguimos hasta Kelaat M Gouna, en el valle de las Rosas, donde se cultivan rosas de Damasco desde hace siglos y se destila el agua de rosas en las cooperativas del pueblo.
Última parada en el palmeral de Skoura, un oasis denso donde se esconden algunas de las kasbahs mejor conservadas del sur, como la de Amridil.
Llegada a Ouarzazate, con su kasbah de Taourirt y sus estudios de cine. Cena y noche en la ciudad o cerca de Ait Ben Haddou.
Empezamos temprano en Ait Ben Haddou, cuando el ksar todavía está vacío. Cruzamos el río Ounila y subimos entre las casas de tierra hasta el granero de la cima, con el valle entero a los pies. Patrimonio de la Humanidad desde 1987 y plató de cine desde hace medio siglo.
Si te apetece desviarnos, subimos por el valle del Ounila hasta la kasbah de Telouet, el antiguo feudo de los Glaoui.
Cruzamos el Alto Atlas por el Tizi n Tichka, a 2.260 metros, con parada en los miradores del puerto.
Llegada a Marrakech por la tarde. Te dejamos en tu riad o en el aeropuerto.
