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Nueve días para cruzar Marruecos entero de norte a sur, entrando por Tánger y terminando en Marrakech.
Con este margen caben las dos medinas grandes, Chefchaouen, el desierto y las kasbahs del sur sin que ningún día se convierta en una carrera.
Recogida en el puerto o el aeropuerto de Tánger, o en tu hotel. Te dejamos en Marrakech.
Entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana, según la temporada.
Nueve jornadas de norte a sur. Dos noches en Fez y una en el desierto, con etapas de coche repartidas para que ninguna pase de cinco horas.
Te recogemos en el puerto, en el aeropuerto o en tu hotel de Tánger. La ciudad se asoma al estrecho y en un día claro se ve la costa española desde casi cualquier punto alto.
Damos una vuelta por la kasbah y la medina, y subimos al cabo Espartel, donde el Atlántico y el Mediterráneo se encuentran. Cerca están las cuevas de Hércules, con su abertura al mar que dibuja la silueta de África.
Tarde libre para pasear por el bulevar o por el zoco chico, donde estuvieron los cafés de los escritores de los años cincuenta. Cena y noche en Tánger.
Salimos hacia el sur y nos metemos en el Rif. La carretera sube entre laderas verdes, olivares y pueblos colgados hasta llegar a Chefchaouen, a unos seiscientos metros de altura.
Llegamos a mediodía y tienes la tarde para recorrer la medina azul a tu aire. El índigo de las paredes se repinta cada primavera y cambia de tono según la calle. Bajamos hasta Ras el Maa, el manantial donde las mujeres del barrio siguen lavando la ropa.
Al atardecer subimos a la mezquita española, en la colina de enfrente, para ver el pueblo entero con la última luz. Cena y noche en un riad de Chefchaouen.
Bajamos del Rif hacia la llanura del Saiss. Primera parada en Volubilis, la ciudad romana mejor conservada de Marruecos y Patrimonio de la Humanidad: el arco de Caracalla, el capitolio, la basílica y sobre todo los mosaicos, todavía en el suelo de las casas donde se hicieron.
A pocos kilómetros paramos en Moulay Idriss Zerhoun, el pueblo santo de casas blancas trepando por dos colinas alrededor de la tumba del fundador de la primera dinastía marroquí.
Por la tarde entramos en Meknes: Bab Mansour, la puerta de azulejos más trabajada del país, la plaza El Hedim y los graneros abovedados de Moulay Ismaíl. Llegada a Fez al final del día. Cena y noche en un riad de la medina.
Día completo en Fez, a pie. Fez el Bali es la mayor zona urbana sin tráfico del mundo y sigue funcionando como hace siglos, con los oficios repartidos por barrios.
Vemos la madraza Bou Inania, la fachada y el patio de Al Qarawiyyin, fundada en el 859 y considerada la universidad más antigua del mundo en funcionamiento, y las curtidurías de Chouara desde las terrazas de los talleres de cuero.
Por la tarde recorremos los zocos por gremios y, si te apetece, el barrio andalusí al otro lado del río, mucho más tranquilo. Segunda noche en Fez.
Salimos hacia el sur. Paramos en Ifrane, la ciudad de montaña de tejados inclinados que aquí llaman la pequeña Suiza, y en el bosque de cedros de Azrou, donde hay grupos de macacos de Berbería acostumbrados a la gente.
Cruzamos el Medio Atlas y bajamos por Midelt, entre las dos cordilleras, con las mesetas de piedra sustituyendo poco a poco a los cedros.
La última parte del día la hacemos por el valle del Ziz, un palmeral larguisimo encajado entre paredes de roca. Cena y noche en la zona de Erfoud.
Mañana en Erfoud y en Rissani, la antigua Sijilmasa desde donde partían las caravanas hacia Tombuctú. Si es día de zoco recorremos el mercado, uno de los pocos que siguen siendo de la gente del lugar.
Comemos medfouna, la empanada rellena que se hornea enterrada en arena caliente, y por la tarde nos acercamos al lago Dayet Srji o a Khamlia, según la época y lo que te apetezca.
Al caer la tarde entramos en Erg Chebbi en dromedario. Una hora larga de caravana hasta el campamento, con tiempo de subir a una duna a ver ponerse el sol. Cena bereber, tambores junto al fuego y noche en jaima.
Amanecer sobre las dunas y vuelta al pueblo en dromedario. Desayuno y ducha antes de ponernos en marcha hacia el oeste.
Pasamos por Tinghir, un oasis largo entre montañas peladas, y entramos en las gargantas del Todra: trescientos metros de pared y un paso de diez metros con el río por el fondo. Caminamos un rato por dentro del desfiladero.
Por la tarde subimos por el cañón del Dades, con sus curvas en zigzag y los dedos de mono, y paramos en el valle de las Rosas de Kelaat M Gouna. Cena y noche en el Dades.
Etapa tranquila por la ruta de las Mil Kasbahs. Paramos en el palmeral de Skoura y en la kasbah de Amridil, una de las mejor conservadas del sur y la que sale en los billetes de cincuenta dirhams.
Llegamos a Ouarzazate a mediodía. Vemos la kasbah de Taourirt, que fue de los Glaoui, y si te interesa el cine, los estudios donde se han rodado desde peplums hasta series recientes.
Por la tarde nos acercamos a Ait Ben Haddou con la luz baja, que es cuando mejor se ve el ksar. Cruzamos el río y subimos hasta el granero de la cima. Cena y noche cerca de la kasbah.
Si quedan ganas, empezamos subiendo por el valle del Ounila hasta la kasbah de Telouet, el palacio en ruinas de los Glaoui, con techos de cedro y salas de azulejos dentro de un edificio medio caído.
Después cruzamos el Alto Atlas por el Tizi n Tichka, a 2.260 metros, con parada en los miradores del puerto.
Bajamos a la llanura y llegamos a Marrakech a media tarde. Te dejamos en tu riad o en el aeropuerto.
