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Essaouira es lo contrario de Marrakech: viento, gaviotas, muralla portuguesa y un puerto de pesca que sigue funcionando. Está a unas dos horas y media por una carretera llana y cómoda.
Es el mejor día de descanso a mitad de un viaje, sobre todo si el calor del interior aprieta.
Recogida en tu riad u hotel de Marrakech entre las 8:00 y las 9:00. Regreso al mismo punto por la tarde noche.
Entre las 7:00 y las 9:00 de la mañana, según la excursión y la época del año.
Unas cinco horas de coche ida y vuelta, con cuatro o cinco horas libres en la ciudad. La carretera es llana y no tiene curvas de montaña.
Salimos de Marrakech por la carretera del oeste, que cruza la llanura de Chichaoua. A mitad de camino paramos en una cooperativa de argán, un árbol que solo crece en esta zona del mundo, para ver cómo se extrae el aceite a mano.
Llegamos a Essaouira a media mañana. La medina, Patrimonio de la Humanidad, es de trazado regular y fácil de recorrer, muy distinta al laberinto de Fez o Marrakech, porque la diseñó un arquitecto francés en el siglo XVIII.
Recorremos la Skala de la Kasbah, el bastión con los cañones asomados al Atlántico, y bajamos al puerto de pesca, donde las barcas azules descargan a mediodía y se puede comer pescado recién sacado en los puestos del muelle.
Tienes la tarde libre para pasear por los zocos de madera de tuya, por la playa larga donde se practica kitesurf, o simplemente para sentarte en una terraza. Salimos hacia Marrakech al final de la tarde.
